La responsabilidad de proteger

 

Luego de las terribles consecuencias de la primera y segunda guerra mundial, se formó las naciones unidas (ONU), en 1945, con la intención de encontrar fórmulas que permitieran una convivencia pacífica.

Entre los principios que se establecieron para regular las relaciones internacionales estaban dos muy invocados a lo largo del tiempo: la soberanía y la autodeterminación de los pueblos.

Según esos principios los problemas internos de los países debían resolverse sin intervención de ninguna ayuda exterior, cada quién que viera como resolvía sus asuntos.

En un ambiente como el de la época, donde predominaba una tensa convivencia, llamada guerra fría, entre las dos potencias que sobrevivieron a las guerras mundiales, USA y la URSS, era comprensible que se establecieran unas normas que evitaran las fricciones entre esos dos colosos. Por eso el tema de la soberanía y la autodeterminación.

Los principios de autodeterminación y soberanía fueron el centro de un gran pacto entre los dos grandes del mundo y que se resumían en: yo no me meto en tu zona y tú no te metes en la mía.

Por el respeto a esos dos principios el mundo libre decidió hacerse el loco ante las terribles violaciones a los derechos humanos que se cometían en el mundo comunista. Primero en la URSS, luego en China, Corea del Norte, Cuba y el resto de los países que caían en la órbita del comunismo.

Millones de personas morían en el mundo comunista como consecuencia de las violaciones sistemáticas a los derechos humanos, mientras el mundo seguía su camino con una mirada indolente ante esos sucesos.

Un poco antes del fin del siglo, en 1989, ocurrió algo inesperado, el inmenso coloso que era la URSS, hizo aguas, se desmoronó. Un conjunto de decisiones políticas, en el interior de la propia Rusia, dieron al traste con la experiencia comunista más larga en la historia de la humanidad. Ese acontecimiento cambiaría el panorama del derecho internacional.

Entre tanto en Polonia, un grupo de disidentes estaba librando una lucha por recuperar la Democracia, entre ellos un personaje poco conocido: Bronislaw Geremek, un historiador polaco que asesoró a Lech Walesa hasta el final de su triunfo político.

Geremek  se convirtió en una voz muy escuchada dentro de los organismos internacionales. A él le debemos que haya abierto el debate para llamar la atención  hacia el tema de las violaciones de los derechos humanos causadas por grupos dentro del mismo país.  Gracias a él,  el mundo fue tomando conciencia de que hay pueblos que han llegado a una situación de indefensión ante pandillas de rufianes  que los masacran, sin misericordia alguna.

Geremek,  planteó claramente que la comunidad internacional no podía quedarse de brazos cruzados, a ojos ciegos,  mientras que unos grupos enquistados en el poder de un país violaban los derechos humanos de las personas.

Fue así como en la cumbre mundial de las Naciones Unidas de 2005 se proclamó una nueva norma que rige el derecho internacional en el siglo XXI, la Responsabilidad de Proteger («RtoP» o «R2P») según esta normativa, tal como señala la ANUE (Organización de las Naciones Unidas para España) aquí.

  1. El Estado tiene la responsabilidad primordial de proteger a la población del genocidio, los crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y limpieza étnica.

  2. La comunidad internacional tiene la responsabilidad de ayudar a los Estados en el cumplimiento de esta responsabilidad.

  3. La comunidad internacional debería utilizar los medios diplomáticos, humanitarios y otros pacíficos para proteger a las poblaciones de estos crímenes. Si un Estado no protege a sus poblaciones, o es en realidad el autor de los crímenes, la comunidad internacional debe estar preparada para tomar medidas más fuertes, incluyendo el uso colectivo de la fuerza a través del Consejo de Seguridad de la ONU.

Muy claro. Si los Estados no pueden proteger a su población, o si es el mismo Estado el que lesiona los derechos humanos de las personas que residen en su territorio, la comunidad internacional tiene la obligación de intervenir y restablecer el orden.

Los atropellos a los civiles por parte de grupos armados, dentro de sus países, sigue siendo un problema grave. En el  informe presentado en 2015 por el  Secretario General sobre la protección de los civiles en los conflictos armados se da cuenta de ello.

Son millones de personas las que siguen sufriendo en manos de grupos ante los que no pueden defenderse. La comunidad internacional tiene que ser más diligente en esos casos. El derecho a proteger no es una opción, es una obligación para evitar males mayores.

Gracias por su tiempo.

Fuente de las imágenes. I  II  III

 

 

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