Ser lo que se es

Un mata de mango solo puede dar mangos, no es posible que de por ejemplo manzanas o limones. La razón: muy sencillo, no está en su naturaleza.

En todas las especies del planeta hay una esencia, algo de lo que quizás no sea fácil hablar, no podríamos decir dónde reside, o en qué consiste. Los que tenemos creencias religiosas lo atribuimos a la obra del creador.

El caso es que es esa esencia, esa naturaleza de los seres  lo que nos permite decir, sin titubeos de ningún tipo, que una mata de mango solo puede dar mangos, esa es su esencia. Diría un buen amigo mío: la manguedad del mango.

En el caso de los humanos las cosas se complican, ¿Cuál es nuestra naturaleza? ¿Cuál es nuestra esencia?

Aristóteles por ejemplo sostenía que nuestra esencia era la racionalidad, somos seres de razón. Para este autor la plenitud de nuestro ser era vivir según la razón. ¿Y qué era la razón? Pues esa capacidad que tenemos para poder meditar una respuesta, para reflexionarla y para concebirla dentro de ciertos límites lógicos.

Pero ese planteamiento de Aristóteles se queda corto porque, aparte de la razón,  los humanos somos seres que actuamos movidos fundamentalmente, por los sentimientos, las pasiones y las emociones.

Los humanos hemos podido distinguir entre comportamientos aceptados, como los positivos, y comportamientos rechazados, como los negativos. Esa dinámica es la que ha hecho que se construya el orden moral y las jerarquías de valores con los que orientamos nuestras vidas.

Así, todos aceptamos como un valor positivo la ayuda al otro, la solidaridad y rechazamos por ejemplo, el dañar al semejante, mutilarlo o asesinarlo. Al día de hoy no existe alguna cultura donde el asesinato sea exaltado como un valor positivo.

Sin embargo, hay quienes dañan, mutilan, y asesinan. Viene entonces la gran pregunta: ¿está en su naturaleza ser así? ¿Por qué entre las posibles elecciones que se pueden hacer se toma la que tiene que ver con lo malo?

La respuesta a estas interrogantes no es nada fácil, no la  podemos despachar rápidamente con alguna opinión superficial y rápida, por varias razones.

Si aceptamos que el malo es así porque está en su naturaleza, entonces quedará como el mango, nunca podrá dar otra cosa sino maldad. No habrá ninguna posibilidad de cambiarlo, de ejercer en él algún tipo de acción o educación que pudiera transformarlo en un ser bondadoso.

Si aceptamos que el actuar con saña, con maldad, con la intención de dañar es solo producto de una situación circunstancial entonces aceptaríamos que todos estamos en la posibilidad de hacer el mal. Todos pudiéramos convertirnos en asesinos.

El asunto se complica, ¿no?

¿Hay alguna esencia en nosotros que nos impulse a ser el que se es? ¿Qué somos?

En nuestros días hay muchas corrientes de pensamiento que nos hablan de que solo somos una esencia del bien, que todos somos seres de luz. Siendo así, ¿Cómo se explica actuar según los impulsos del mal?

Sé que el tema es complicado, pero no por ello deja de tener importancia.

El problema crucial es reconocer que hay personas que se decidieron por el mal y que nada de lo hagamos será capaz de cambiarlos, está en su naturaleza ser así.

Gracias por su tiempo.

Fuente de las imágenes editadas digitalmente. I

 

 

 

 

 

 

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