La Conciencia Cósmica

 

 

Vivo en la zona tropical, aquí todo es exuberancia, la naturaleza es pródiga y salvaje. Durante el invierno las matas recobran una energía inusitada, hay que mantenerlas a raya para poder convivir con ellas, si no, todo lo devoran.

Es el caso de mi patio, dos o tres palos de agua son suficientes para que  el monte amenace con tragarlo todo. Durante el período de lluvias tengo que limpiar el patio con mucha frecuencia.

Una de las matas que más rápido se desarrolla con las primeras lluvias es una variedad del llamado ñame salvaje, una enredadera en cuya raíz sale un bulbo comestible. Si la dejo de su cuenta el ñame salvaje coloniza todo lo que hay en el patio.

En ese proceso de limpieza traté de quitar  la enredadera que comenzaba a escalar una reja, por más que halé no la pude arrancar con la mano, me vi obligado a buscar una tijera de podar para poder cortar la mata.

Al tratar de averiguar por qué la mata opuso tanta resistencia me di cuenta que se había enredado por la rendija que tenía la estructura de metal, un espacio muy pequeño pero suficiente para que la mata se volviera invencible.

Eso me hizo reflexionar.

Durante mucho tiempo he pensado que el accionar de la mata no es arbitrario, tiene que haber en ella una inteligencia que la oriente. ¿Por qué decidió enredarse del modo que lo hizo? ¿Por qué por ese sitio en particular?, pudo haberse enredado de otra forma pero ninguna tan efectiva como esa. De la forma que lo hizo se garantizaba la mayor probabilidad de sobrevivencia y esa es la ley de la vida, tratar de mantenerse el tiempo necesario.

Para mí está claro que esa sabiduría presente en la mata solo se puede entender como obra de algo superior, omnipotente, yo lo llamo Dios, otros lo llaman la conciencia Universal o Cósmica, con eso no tengo problemas. Que cada quien use el nombre que le venga bien.

 

Lo importante es que coincidimos en que hay algo más allá de nosotros que fue capaz de imprimir las instrucciones para que la enredadera del ñame salvaje pudiera seleccionar la mejor ruta, la que le hacía más difícil que yo la arrancara.

En esta etapa de mi vida me resulta muy fácil ver en cada detalle la presencia divina. Durante mucho tiempo trate de resistirme al pensamiento espiritual o sobre natural. Pasé un montón de años tratando de acumular pruebas para el agnosticismo, pero al final me rendí, menos mal, me estaba perdiendo de algo muy bueno.

Respeto casi todas las formas de pensar, menos aquellas donde se atenta contra la integridad de las personas, pero cada día me cuesta más imaginar cómo se puede sostener un pensamiento que ha desalojado de sí la posibilidad de lo espiritual.

Gracias por su tiempo.

Fuente de imagen I

 

 

 

 

 

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