Alfabetización informativa

 

Desde que aparecieron las primeras bibliotecas hubo la necesidad de desarrollar alguna habilidad para buscar la información. No siempre fue fácil dar con los datos necesarios para armar alguna investigación o simplemente satisfacer una curiosidad que implicara la revisión de numerosos libros.

Ahora pareciera que esa tarea se ha simplificado, el poder de los buscadores tipo Google nos hace pensar erróneamente que es más fácil conseguir lo que se busca.

Es verdad que las herramientas de búsqueda son muy potentes, pero el volumen de información sobre el que tenemos que decidir es gigantesco.

Es necesario entonces, para poder salir airosos en este nuevo mundo  global, el manejo efectivo de la información. Esa competencia  pudiera ser una  nueva tarea  a  ser abordada por la escuela.

El internet es la principal fuente de información en el mundo de hoy, decir eso no es ninguna exageración, las personas que no tienen acceso a la web viven en un mundo muchísimo más lento, donde el conocimiento envejece con una rapidez inusitada.

Por eso es importante que desde los primeros años de la escuela primaria los jóvenes  se vayan preparando para ser capaces de encontrar la información que necesitan y, lo más importante, para poder evaluar críticamente esa información, esas habilidades será la clave de su aprendizaje a lo largo de sus vidas.

La mayoría de los adultos de nuestro tiempo no cuentan con lo que se ha conocido como “fluidez digital”, en cierto sentido son analfabetas digitales. Esto significa que ante un gran volumen de información, como el que presenta internet, no son capaces de manejarse adecuadamente, de sacar el mayor provecho.

 

La “fluidez digital“es una competencia que permite encontrar de modo eficiente la información en línea, a la vez que permite establecer juicios críticos sobre el valor de esa información.

El desarrollo de esta nueva habilidad es la sumatoria de las “viejas” habilidades que tenían que ver con el pensamiento crítico, como la verificación de las fuentes, más el “nuevo” conocimiento de cómo funciona el mundo digital. Esta “fluidez digital” permite a los usuarios de internet, buscar, recuperar, contextualizar, analizar y sintetizar eficazmente  la amplia información disponible en la web.

Hay personas como el pedagogo inglés  Michael  Marland , que han tratado de encontrar modelos que  contribuyan a avanzar ante el descomunal universo de  internet.

Marland propuso un modelo muy sencillo basado en nueve preguntas generadoras  y nueve competencias relacionadas con las habilidades necesarias para ser efectivos ante las búsquedas a realizar.

Las preguntas orientadoras serían las siguientes: ¿qué tengo que hacer?, ¿adónde podría ir?, ¿cómo obtengo la información?, qué recursos debo utilizar?, ¿cómo debo usar esos  recursos?, ¿de qué debo hacer un registro?, ¿tengo toda la información que necesito?, cómo debo presentarlo?, ¿qué he logrado?

A medida que se va procediendo con el esquema de Marland se van desarrollando habilidades como las siguientes: formulación y análisis de necesidades, identificación y evaluación de las fuentes probables, rastreo y localización de recursos individuales; examinar, seleccionar y rechazar  esos recursos;  registro y almacenamiento de información, interpretación, análisis, síntesis, evaluación y presentación.

Los pasos propuestos por Marland son un buen esquema de entrenamiento para niños y adultos, su puesta en práctica va formando una lógica que permite emprender con éxito el dominio de la información.

Claro está,  sí  esta tarea  se inicia a edad temprana, en el ambiente escolar, es muy probable que las futuras generaciones  cuenten con una “fluidez digital” que les permita comprender mejor el mundo en el que vivirán.

Gracias por su tiempo.

Fuente de la imagen. I

 

 

 

 

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