Cuidado con las creencias

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Cada uno de nosotros en su proceso de crecimiento personal  va desarrollando una especie de armazón ideológica, un conjunto de ideas que usamos como guías para orientarnos en la vida, para afrontar el día a día.

Con esas ideas que se van convirtiendo en creencias es que damos respuestas a cada una de las situaciones que la realidad nos presenta.

El problema con estas creencias es que ellas no tienen nada que ver con la verdad o la falsedad, no asumimos tal o cual creencia porque previamente hemos meditado sobre ella, llegan a nosotros porque las hemos aprendido por un proceso de imitación, principalmente en la crianza.

Las creencias también se nutren del entramado cultural del momento en el que venimos al mundo, son las enseñanzas en las que la mayoría coincidimos.

En nuestra cultura, por ejemplo, tenemos cierta creencia de que el trabajo es una obligación desagradable, tan poco atractiva que precisamente nos pagan por hacerlo. Con esta idea nos formamos, crecemos y llegamos a adultos.

Se entiende entonces que las personas no asuman el trabajo como una actividad gratificante y productiva para sí.

Pero esa creencia no tiene por qué ser inmodificable, así como llegó también se puede cambiar,  pero no es nada fácil hacerlo, eso lo debemos tener claro.

Asumir que el trabajo es una actividad necesaria, productiva y que enaltece al ser humano puesto que a través de él ponemos en práctica nuestra creatividad, sería un buen proyecto educativo para las nuevas generaciones, una forma de instalar una nueva creencia más edificante.

Hay otra creencia generalizada que nos dice que a medida que nos pasa el tiempo ya no podemos hacer ciertas actividades, que hay actividades para los jóvenes y otras para los viejos; es una creencia muy potente que limita la actividad de las personas.  ¿Hasta cuándo se es joven?

En estos días circuló un video de la gimnasta Nadia Comaneci, ella de niña logró ganar medalla de oro en gimnasia, marcó un hito mundial porque fue el primer 10 que otorgaron a una atleta de su especialidad.

En la actualidad Nadia tiene 57 años y en el video que mostró aparece en muy buena forma física haciendo complicados ejercicios de gimnasia en la playa.

Quiso mostrar Nadia que la edad no la ha limitado, a lo mejor en este momento no pudiera ganar una medalla de oro, o quizá sí, lo importante es que a su edad sigue disfrutando de una actividad que la ha acompañado toda la vida.

Muchas veces dejamos de emprender ciertos proyectos porque alguna creencia en nuestro interior nos dice que eso nos es para nosotros, que pertenecemos al  grupo en el que eso no es posible hacerlo.

Estas creencias nos paralizan e impiden que desarrollemos plenamente nuestras capacidades.

Con las creencias hay que estar muy atentos. Es importante evaluarlas y en caso de tener la convicción de que no son convenientes emprender la difícil tarea de cambiarlas.

Las creencias no son nuestras creaciones,  la mayoría está mucho antes que nosotros, no tenemos la obligación de ser esclavos de ellas.

Gracias por su tiempo.

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